Al principio todo fue miedo, nervios, no me lo podía creer, qué bien, qué emoción. Luego llegaron las noches en vela, la fiebre, los dientes, y luego otra vez iba a ser madre. Y un día te preguntan, ¿qué cambiarías? NADA EN ABSOLUTO.
Fui, soy y seré madre hasta el final de mis días y volvería a hacerlo igual, si, igual, porque si cambiase cualquier cosa ya no serían ellas, las que han hecho posible que me convierta en la persona más pesada de sus vidas y la más ilusionada de la mía por tenerlas aquí, ahí o allí según toque.
A veces al borde de un ataque de nervios, a veces, muchas, al borde del abismo por no saber qué hacer, pero SIEMPRE agradeciendo una sonrisa, un buenos días mami, un mamá cuídate hija, e incluso un otra vez mamá?!.
Y ahora que han pasado los años, que ya no me necesitan casi nunca, sigo pensando que ellas son, con mucho, lo mejor que me ha pasado en la vida. Supongo que no será fácil de comprender, pero ese momento en el que suena el teléfono y te dicen, mami ¿Puedo pedirte un favor? Hace que el corazón casi se salga del pecho pensando que todavía eres útil en sus vidas. En ese sentido, que para los que están asustados no es el único en mi vida (aunque si el más importante) vuelves a ese momento en el que te acercan una personita mientras te recuperas de un trabajo exhaustivo y te dicen ENHORABUENA!.
Así que ante todo quiero deciros que siento ser tan pesada, pero en el momento que os tuve en brazos supe que me tenía que asegurar de todo lo que pudierais querer e incluso desear, si así de intensas podemos ser las madres. De hecho, ya no preguntamos dos veces, sino que dejamos caer una tercera así como quien no quiere la cosa por si acaso, por si en el último momento surge un bueno vale. Y sabéis que a veces ocurre…
Gracias por todo y no olvidéis que queráis o no (y en el fondo queréis ¿verdad?) mientras respire estaré ahí, en ese rinconcito de vuestra vida al que a veces, quiero pensar, necesitáis acceder y en el que estoy como corredora antes de la gran final. Justo en el preparados, listos… Cuando queráis. Al fin y al cabo, para eso y mucho
Fui madre
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