No existo, soy invisible

Lo dicen los mayores, bueno las mayores. Son una generación que aprendió de unos padres distantes y quisieron pegarse demasiado a sus hijos. Quisieron que tuviésemos todo aquello que no tuvimos, sin que se lo pidiésemos. Se desviven, lo dan todo y les llamamos controladoras.

Sin embargo, cuando necesitamos algo, cuando estamos en un apuro grande o pequeño recurrimos a ellas, a las controladoras. Pero poco después echamos el freno, soltamos un hasta aquí y las dejamos en el arcén mientras que arrancamos de nuevo hasta la siguiente parada por algún problemilla. Curiosamente en la siguiente parada están ellas, sin que sepamos cómo han llegado.

Se van haciendo mayores pero ahí están… Pero claro a lo mejor llegó la hora de sincerarse,  protestar y soltar todo aquello que tienen dentro. No está bien explotar de repente, quejarse de todo a la vez, pero a lo mejor no las hemos dejado. A lo mejor cada vez que protestaron les dijimos que el mundo no gira alrededor de ellas. Y eso es verdad, pero su mundo se para cuando las necesitamos.

Son madres pero son mujeres, personas que sienten y padecen y que a lo mejor necesitan que las escuchemos más. Tienen sus preocupaciones, sus dolores y frustraciones. Lo dicho, son personas no dos orejas para escuchar y dos brazos para abrazar, cuando queremos nosotras.

Alguna de nosotras, las que somos jóvenes, o al menos más jóvenes, puede que estemos tomando conciencia. Será por ello por lo que las relaciones duran menos, será que no estamos dispuestos a dar sin recibir… Un aplauso para las que paran, para las que dicen hasta aquí llegué, para las que están a veces sí y a veces no. En definitiva para las que se quieren, no más que a los demás pero lo suficiente como para salvarse si es necesario.

Quizás las mayores hicieron esto bien, quizás nos enseñaron a valorarnos sin necesidad de que lo hiciesen los demás. Nosotras hemos escuchado esa frase, tú vales mucho más. Y esto ayuda a poner freno a los hijos y por supuesto a la pareja. A darles, pero también a pedirles porque dar sin esperar nada a cambio… Eso no existe

Si no te compensa vete, no esperes eternamente un cambio que no va a ocurrir. Ahora dicen de nosotras que no tenemos resistencia a la frustración pero quizás sea nuestra salvación. Y quizás por eso

No somos invisibles

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