Como la plastilina

Creo que eres como la plastilina. Sí, porque cuando sientes calor te adaptas a todo lo que te rodea hasta casi romperte. En cambio con el frío eres dura, imposible de moldear, ofreces una resistencia muy difícil de superar.

Es muy difícil ser hipócrita, calentarse con las corrientes que corren a nuestro alrededor, hay que ser muy buen actor para poner buena cara… siempre. Por eso a veces, si no puedes ser hipócrita más te vale ser prudente.

Qué difícil entrar en el trabajo, sin saber por dónde se cuela ese frío que te hiela el corazón. Esa corriente que te vuelve duro y que hace que te pongas a la defensiva, que te lleva a mirar el reloj nada más cruzar la puerta y exclamar ¡No me queda nada!

Pero ocurre algo tan inesperado como humano y sobre toco cálido. Te da los buenos días ese compañero que tiene tanto frío como tú pero que al verte se alegra y piensa que todo es mejorable, y comienza a caldearse el ambiente. Después te sonríe ese otro que ha llegado antes y que aunque sabe lo que os espera comienza a contagiarse de calor y a adaptarse, o ese otro que llega a última hora, os ve y esboza una sonrisa cómplice. En este momento todo cambia.

Estos momentos nos dan vida y nos ayudan a seguir adaptándonos pero siempre gracias a ese calor, a ese ambiente que vamos creando unos pocos a pesar de otros muchos. Por eso, y aunque vamos a trabajar porque nos pagan, es obvio, algunos tenemos la suerte de calentarnos el alma en ese lugar al que acudimos por obligación y nos quedamos más a gusto de lo que pensábamos. Aunque por supuesto si nos tocara la lotería, sin comentarios.

Al final encontramos calor en las personas y convertimos las situaciones difíciles, los trabajos estresantes y los momentos fríos un lienzo en el que plasmamos nuestra capacidad de dar lo mejor de nosotros mismos, y siempre gracias a los que nos dan ese calor.

Así que he descubierto que no me gustan las situaciones, los trabajos, las distintas actividades sino las personas que se encuentran inmersas en ellas. Tengo que reconocer que yo también soy así. Como la plastilina

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