Estamos en verano, ¿Qué esperabas?
Nos hemos ido acostumbrando al clima perfecto gracias nuestras calefacciones, aires acondicionados… Recuerdo cuando estudiábamos en el balcón las noches de Junio para preparar los exámenes finales, a la vez que arrojábamos cubos de agua para humedecer el suelo. Ahora el aire acondicionado nos acompaña a comprar, en el coche, en los autobuses, y claro, hace menos calor.
Sin embargo hace más calor, no mucho más pero poco a poco… Nuestro bienestar deteriorará nuestro futuro. Más huella de carbono, menos árboles y mucho más.
A propósito de los árboles creo que deberíamos concienciar a los partidos políticos, parece que solitos no pueden, de que todos esos sobres de propaganda electoral que llegan a nuestros buzones son pequeñas laminitas de árboles que en el mejor de los casos, y eso con mucha suerte, terminarán en el contenedor azul sin abrir.
Nada tiene consecuencias, el universo es nuestro y está ahí para servirnos. Al fin y al cabo el ser humano es el dueño y señor, el vil tirano que controla todo aquello que tiene a su alcance. Pues creo que nos equivocamos, hasta las moscas nos superan en número y con creces.
Por cierto, cada vez hay moscas durante más tiempo, antes eran unos meses y ahora nos acompañan todo el año. Las más peligrosas son esas moscas con apellido que eclosionan en las campañas electorales. Moscas que zumban en nuestros oídos de una en una o en reuniones donde miden la agudeza y el volumen de sus zumbidos. Al final moscas.
Y me pregunto: ¿Hay algo más machacón que una mosca en verano?
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