¿Me estoy haciendo vieja?

Sé que no sabéis quien soy, pero creo que yo tampoco. De todos los proyectos en los que estoy metida, éste es el más reciente, pero uno de los que hace más tiempo me ocupa parte de la cabeza. Desde hace años vengo escribiendo para desahogarme y para sorprender a mis neuronas, sí a esas que dicen que envejecen aunque algunos nos neguemos a aceptarlo.

La vida tal cual la entendemos, la realidad que nos ofrece está bien para los que no quieren más, para los que se hacen viejos, porque esa es la forma más adecuada de decirlo nos hacemos viejos, no envejecemos, nos empeñamos en etiquetarnos. Una cosa son los achaques, la pérdida de destrezas y otra envejecer. Nacemos con el spoiler de que se acaba la vida, pero no te puedes morir antes de morirte.

¿Esa edad tienes hija? ¡Pues pareces más joven!

Esa es la frase que ensalza tu ego pero a la vez insulta tu inteligencia. La edad te limita físicamente pero la mente sigue siendo tan joven como siempre. Aunque a veces sientas que el tiempo en vez de pasar te atropella. Mis arrugas, mis torpezas no me definen, lo importante son las experiencias que vives y no los tesoros que encuentras. A veces los tesoros son tan imprevistos como limitados, en cambio las experiencias son eternas, para nosotros, para siempre.

Y aunque sea una mala combinación una mente que no para y un cuerpo que no se mueve, tomémoslo con calma pero vivamos. Demos de comer a nuestra inteligencia, a nuestras ideas, anhelos, esperanzas, que aunque tardemos en llegar la meta, ésta no corre delante de nosotros, somos nosotros los que disminuimos nuestra velocidad.Deberíamos pensar en envejecer haciéndonos cada vez más jóvenes.

Por cierto soy Rous y estoy encantada de comenzar esta andadura con cualquiera que decida leer mis locuras.

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